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martes, 12 de agosto de 2008

Los bancos

Las oficinas bancarias de Brasil abren de 10 a 16h. Tienen un vestíbulo lleno de cajeros automáticos, pero cajeros de atención al cliente. Si no eres cliente de ese banco, no tienes nada que hacer. Más aún, fuera del horario de oficina, por seguridad, dispensan sólo cantidades muy pequeñas de dinero, creo que hasta R$100. Supongo que lo hacen por agilidad y comodidad del cliente. Los cajeros automáticos duplican la capacidad de cajeros del banco en horas de oficina, lo que permite a los clientes agilizar las operaciones mecánicas. También permite poder hacer estas operaciones fuera de horas de oficina, e incluso disponer de efectivo para poder tirar hasta que vuelva a abrir el banco.
Es otro concepto de cajeros automáticos, distintos del que estamos acostumbrados en España. Encontrar un cajero que acepte tarjetas internacionales es bastante difícil. En todo el barrio, que tiene varias oficinas bancarias, sólo una tiene un cajero que acepte tarjetas internacionales. Un solo cajero, especial y separado de los comunes. Igual es porque Citibank es un banco internacional, a diferencia de los otros bancos, que eran brasileños.
Lo que me sorprendió es que aceptan tarjetas de crédito en muchos establecimientos, tanto tiendas como restaurantes. Para mí mejor, y pago con tarjeta siempre que tengo la oportunidad, como recomendaba Jorge. Lo que pague con tarjeta me lo convierten a euros con un tipo de cambio justo. Tampoco me cobran comisión; se la cobran a ellos. Además, me cargan toda la cuenta del mes después de que me hayan ingresado la nómina. Sin embargo, la comisión del dinero que saque en efectivo la pago yo. Al comprar reales con euros, aparte de que no es tan fácil cambiar como en Perú, no te cobran comisión, pero ya te lo incluyen en la asimetría de tipos de cambio.

jueves, 10 de julio de 2008

el sol

Continúo mi narración del martes largo, tal como la relaté ese día:
Después de ir a comer (a la hora de cenar en España) he visto por fin el Sol en Lima. No sé cómo una cosa tan barata como el Sol (S/.1=0.24€) sea tan cara de ver en Lima. Por intermediación de Ingrid, la secretaria de IMCA, compramos los pasajes para Cuzco. Retrasamos nuestros planes originales debido al paro nacional. Al parecer, mañana va a haber una huelga general y en provincias puede ser temeroso.
Los pasajes a Cuzco valen la tercera parte comprados en el Perú que por internet, así que Ingrid nos llevó a una agencia de viajes de confianza en Miraflores. Ya con nuestro pasajes, como Miraflores es un distrito costero, decimos acercarnos a ver el mar, pues S/.1 nos iba a costar regresar desde la costa que desde donde estábamos.
Hoy he visto el sol en Lima, cosa excepcional aquí. También he visto también el mar y lo he visto con el horizonte despejado, cosa excepcional aquí. Se notaba bien la brisa fría y el efecto de la corriente de Humboldt en el clima peruano. Regresamos a la residencia en combi, después de pasar un atasco de 20 minutos en el Óvalo de Miraflores. Por cierto, esta plaza tiene una docena de banderas tan grandes cada una como la que puso Trillo en Colón.
Al llegar a San Isidro, nuestro distrito, fuimos al supermercado y nos proveímos para el desayuno. Es cierto que los precios son ridículamente baratos. Las cuentas que nos dan el soles, si lo fueran en euros no serían malos precios en España. Así pues, al cambio, hemos cuadruplicado nuestro poder adquisitivo. Cuando lea el extracto de la Caja me voy a reír al ver esas anotaciones tan reducidas con el cambio al euro. ¡Viviendo en Perú, ya se puede ser mileurista! El problema de los peruanos es que no son milsolistas, sino que ganan mucho menos.

transporte en Lima

Siguiendo el relato de este martes inacabable, fuimos al IMCA en combi, un curiosos autobuses urbanos que funcionan en Lima. Son unas furgonetas, pintadas de los colores de la línea que cubren, donde el cobrador va cantando los destinos, tales como Arequipa-Tacna-Wilson o Farmacia-Patricia-Musa, con un tonillo especial que les caracteriza. Te cobran un sol por trayecto, aunque en la lista oficial de precios ponga S/.1.20. [La moneda oficial es el nuevo sol, S/.1, aunque todavía se manejen demasiado los dólares.] La gente va apiñada dentro de las combis, aunque me parecen más seguras que los autobuses AUVASA. De hecho, si te fijas bien por las ventanillas, puedes dejar pasar las combis llenas y tomar con plaza sentada, y todo ello en menos tiempo que la frecuencia de una línea de AUVASA.
Me cebo mucho con la mierda de autobuses que tenemos en Valladolid, pero con semejante transporte público, no es de esperar que la gente tome vehículo privado. Aquí en Lima, la mayoría de los vehículos que circulan son de transporte público y es difícil ver un coche privado por las calles de Lima. Aquél que tiene vehículo propio, o es rico, o lo explota comercialmente. Aquí la gente conduce de pena y no hace más que pitar. Vivo al lado de una gran avenida y más que motores oigo los pitidos. Tampoco respetan los pasos de cebra, por lo que sólo nos salva de ser atropellados la escasa densidad de tráfico. Bueno, tampoco hay tanta diferencia con esos cruces sin pasos de peatones que hay por Valladolid y de los que yo me encuentro inexcusablemente uno de camino a Ciencias.