Este domingo fui a comer feijoada a la Casa da Feijoada, en Ipanema. Me recorrí el distrito entero porque Google Maps no indicó bien la altura de la calle. Cuando llegué al final y desistí, porque ya había llegado al final de la calle, entonces me la encontré; era el último número de la calle. Cuando llegué tenía un hambre temerosa, porque eran las 3:30 y aquí se almuerza a las 12. Tardé 2h y dejé parte porque mi estómago dijo basta. No sé si sería un rodízio de feijoada, eso me pareció, pero no decía rodízio en ningún sitio.
A diferencia del feijão, la feijoada es una fabada con todo su compango. Aquí el paternóster debería traducirse diciendo “el feijão nuestro de cada día”. Las alubias cotidianas del tercer mundo americano son negras y pequeñitas. Los guatemaltecos comen esas alubias de cutiano, pero utilizan las blancas y las rojas para hacer fabada. Los brasileños no: ellos hacen la feijoada con el mismo feijão preto de todos los días, sólo que con compango. Lo más curioso es que aquí comen con tenedor tanto el feijão como la feijoada.
Volví por la playa de Ipanema, donde una parejita de argentinos me pidió (en español) que les sacara una foto. No fueron a los únicos hispanohablantes que encontré; cerca de mi paseaban otros que comentaban que Rio es turismo, São Paulo es negocios y Brasilia es política. Como era domingo, la vía expresa que hay entre la calle y el paseo marítimo estaba cerrada, y la gente paseaba por ella o hacía exhibiciones de monopatín. Justo estaba pensando que por la tarde del domingo sí sería necesaria la vía expresa cuando oímos una sirena. Venía por la vía expresa una furgoneta a baja velocidad abriendo paso al tráfico. Parece ser que la vía expresa está cerrada los domingos hasta las 6, que es cuando se pone el sol.
Pasé a Leblon, que es la continuación natural de Ipanema, y entré por el Shopping de Leblon, que está mejor que el de Botafogo y, desde luego, mejor que el de Gávea. Como acabé de comer a las 5:30, no cené, que no tenía ganas.
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lunes, 1 de septiembre de 2008
viernes, 18 de julio de 2008
"Dios te ama"
Las combis suelen tener imágenes de Cristo o de la Virgen e inscripciones como "Dios te ama". Supongo que, de la manera que conducen, necesitan encomendarse a Dios y a todos los Santos para salvarse. Los daños personales, ahora que hay seguro obligatorio, los cubre el SOAT. Ayer jueves 17 viajamos en una combi que, en lugar de cristos ni vírgenes, tenía una imagen de Chuck Norris. El autobusero debe ser ateo o creer que le brindará mayor protección en caso de disputa por un accidente (que las hay) la patada giratoria de Chuck Norris que un hombrecillo con cara de bueno que ama a todo el mundo.
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jueves, 10 de julio de 2008
transporte en Lima
Siguiendo el relato de este martes inacabable, fuimos al IMCA en combi, un curiosos autobuses urbanos que funcionan en Lima. Son unas furgonetas, pintadas de los colores de la línea que cubren, donde el cobrador va cantando los destinos, tales como Arequipa-Tacna-Wilson o Farmacia-Patricia-Musa, con un tonillo especial que les caracteriza. Te cobran un sol por trayecto, aunque en la lista oficial de precios ponga S/.1.20. [La moneda oficial es el nuevo sol, S/.1, aunque todavía se manejen demasiado los dólares.] La gente va apiñada dentro de las combis, aunque me parecen más seguras que los autobuses AUVASA. De hecho, si te fijas bien por las ventanillas, puedes dejar pasar las combis llenas y tomar con plaza sentada, y todo ello en menos tiempo que la frecuencia de una línea de AUVASA.
Me cebo mucho con la mierda de autobuses que tenemos en Valladolid, pero con semejante transporte público, no es de esperar que la gente tome vehículo privado. Aquí en Lima, la mayoría de los vehículos que circulan son de transporte público y es difícil ver un coche privado por las calles de Lima. Aquél que tiene vehículo propio, o es rico, o lo explota comercialmente. Aquí la gente conduce de pena y no hace más que pitar. Vivo al lado de una gran avenida y más que motores oigo los pitidos. Tampoco respetan los pasos de cebra, por lo que sólo nos salva de ser atropellados la escasa densidad de tráfico. Bueno, tampoco hay tanta diferencia con esos cruces sin pasos de peatones que hay por Valladolid y de los que yo me encuentro inexcusablemente uno de camino a Ciencias.
Me cebo mucho con la mierda de autobuses que tenemos en Valladolid, pero con semejante transporte público, no es de esperar que la gente tome vehículo privado. Aquí en Lima, la mayoría de los vehículos que circulan son de transporte público y es difícil ver un coche privado por las calles de Lima. Aquél que tiene vehículo propio, o es rico, o lo explota comercialmente. Aquí la gente conduce de pena y no hace más que pitar. Vivo al lado de una gran avenida y más que motores oigo los pitidos. Tampoco respetan los pasos de cebra, por lo que sólo nos salva de ser atropellados la escasa densidad de tráfico. Bueno, tampoco hay tanta diferencia con esos cruces sin pasos de peatones que hay por Valladolid y de los que yo me encuentro inexcusablemente uno de camino a Ciencias.
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