Igual me equivoqué en la anterior entrada Sexo en Rio al respecto de lo que opinaba Doña Celia, pues me pareció entender que el chico que se mudó a la habitación de matrimonio con su chica, en realidad está casado con ella. Tampoco me extraña, después de que una cusqueña que había en el curso de Lima hablara de su esposo.
Aquí todo el mundo está emparejado, con parejas bien estables (aunque se dicen enamorados) compromisos de matrimonio, o incluso ya casados. Como dije ya, puede que sea por el sesgo de hispanohablantes. Según pude apreciar en Lima, allí la gente tiene las ideas que se tenían en España hace una generación o dos. Según me contaron, allí sólo son sexualmente libres los extremos: los ricos muy ricos o los pobres muy pobres. El grueso de la sociedad se encuentra encorsetado por esa malla de costumbres que trasplantamos a América. Los chicos buscan encontrar pareja, porque ellas son duras, y las chicas buscan amarrar a la suya, para que lleguen hasta el matrimonio. Y respecto a las otras dos combinaciones posibles, los chicos homosexuales pueden pasar las de Caín si se les nota la pluma, y las lesbianas pueden considerarse afortunadas porque sólo los que han viajado al extranjero saben que existen.
Las relaciones de corto plazo gozan de mala fama; los peruanos dicen "choque y fuga", como en los accidentes de tráfico. Me preguntaba un peruano si era verdad que los españoles éramos tan liberales como se dice en Perú y si era verdad que se llevaba tanto el choque y fuga. En fin, también respecto al sexo el Perú parece la España de tiempos del Caudillo, aunque todo empezó a encajarme cuando les pregunté por la difusión del preservativo.
Igual lo único que quiere Doña Celia es, insistiendo como en todo lo demás, es que arrume uma muchacha para que tenga una razón para volver, porque está que no caga con eso. O, a la vista de lo que he contado antes, para comprobar que no sea ningún desviado, como dice ella, porque, estando en doctorado y según sus parámetros, ya debería tener pareja estable o, incluso, un anillo en la mano. No recuerdo en cuál de las manos significaba novios (i.e. prometidos) y en cuál esposos.
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martes, 9 de septiembre de 2008
jueves, 7 de agosto de 2008
Los rodicios
Entre los restaurantes de tipología netamente brasileña, tenemos dos extremos: los rodízios y los restaurantes a quilo. En los rodízios uno paga una cantidad fija, que depende del restaurante, y come todo lo que quiere o puede. En los restaurantes a quilo los que esta fijado es el precio del kilo y uno puede servirse y combinar a gusto. Ayer miércoles 6 (quarta feira) comimos en un rodízio dentro del programa social de un congreso al que me inscribí. De hecho, comimos en uno de los tres mejores restaurantes de Rio: la churrascarria Porcão. Como su propio nombre indica, uno va al Porcão a ponerse como un cochino.
Aparte de un buffet de ensaladas, pescados y mariscos, circulan camareros con piezas de carne de las que te ofrecen una ración. Hay una tarjetita con un lado verde donde pone "sim, por favor"/"yes, please" y otro rojo donde pone "não, obrigado"/"no, thanks", pero los camarero te ofrecen siempre; son como abuelas y se alegran si comes. Los postres también entran en el precio; lo único que tiene limitación son las bebidas: puedes pedir sólo cuatro. Yo pensaba que sería una limitación, pero cada unidad era una jarrita, no un solo vaso.
Como ya me advirtieron, no desayuné, más que el té, y tampoco cené, porque no quedaban ganas. Subimos al Pan de Azúcar, en teleférico, y después volví al IMPA para resolver un problema (de matemáticas). Rehecho, tampoco hoy he desayunado porque tampoco tengo hambre.
Aparte de un buffet de ensaladas, pescados y mariscos, circulan camareros con piezas de carne de las que te ofrecen una ración. Hay una tarjetita con un lado verde donde pone "sim, por favor"/"yes, please" y otro rojo donde pone "não, obrigado"/"no, thanks", pero los camarero te ofrecen siempre; son como abuelas y se alegran si comes. Los postres también entran en el precio; lo único que tiene limitación son las bebidas: puedes pedir sólo cuatro. Yo pensaba que sería una limitación, pero cada unidad era una jarrita, no un solo vaso.
Como ya me advirtieron, no desayuné, más que el té, y tampoco cené, porque no quedaban ganas. Subimos al Pan de Azúcar, en teleférico, y después volví al IMPA para resolver un problema (de matemáticas). Rehecho, tampoco hoy he desayunado porque tampoco tengo hambre.
martes, 5 de agosto de 2008
Feijão
Creo que hoy [domingo 3] me he topado con el famoso feijão. Me había abarrotado en el Zona Sul, pero no tenía ganas de andar haciendo cenas y sí de salir a pasear. Bajé, pues, a Jardín Botánico y experimenté un sitio con buena pinta y precio razonable, razonable para lo que es Brasil. Pedí algo que creía sencillo, y caro para lo sencillo que era, pero resultó que venía con acompañamiento. El pollo [que en brasileiro se dice frango] venía acompañado, aparte de las patatas fritas que ponía en el menú, de arroz, que aquí dicen que suple al pan, un tazoncito de alubias y algo amarillento como pienso.
Le pregunté al camarero que qué era eso que parecía pienso y me dijo que era farofa. Entonces me acordé de que Heleno nos había llamado faroferos cuando en Machupicchu comíamos arroz de un táper y explicó que se llama así en Brasil a los domingueros que suelen llevar comida en táper a base de farola. No sé cómo se come eso, porque lo probé y me pareció insípido y seco. Como había comida para dar saciar a Thor, dejé la farofa.
Yo creía que el feijão era una porquería donde se cocían arroz y alubias juntas, pero ya me explicaron que no, que se preparan y sirven por separado. Esa porquería sí existe, y se llama tacu tacu, como ya expliqué. Lo de aquí parece que está bien. Yo lo como por separado, aunque también mojo el arroz en el caldo de las alubias. Es cocer juntos el arroz y las alubias lo que echa a perder ambos.
Le pregunté al camarero que qué era eso que parecía pienso y me dijo que era farofa. Entonces me acordé de que Heleno nos había llamado faroferos cuando en Machupicchu comíamos arroz de un táper y explicó que se llama así en Brasil a los domingueros que suelen llevar comida en táper a base de farola. No sé cómo se come eso, porque lo probé y me pareció insípido y seco. Como había comida para dar saciar a Thor, dejé la farofa.
Yo creía que el feijão era una porquería donde se cocían arroz y alubias juntas, pero ya me explicaron que no, que se preparan y sirven por separado. Esa porquería sí existe, y se llama tacu tacu, como ya expliqué. Lo de aquí parece que está bien. Yo lo como por separado, aunque también mojo el arroz en el caldo de las alubias. Es cocer juntos el arroz y las alubias lo que echa a perder ambos.
sábado, 2 de agosto de 2008
Avance informativo (RJ)
Ya he llegado a Río. Ya he tomado posesión de mi alojamiento y me han registrado en el IMPA como visitante. Narraré mis experiencias e impresiones en Brasil, pero también publicaré aquéllas peruanas que me dejé en el tintero.
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