El viernes 20 quedé con Jorge para repetir la excursión al Corcovado que el hiciera con Javier Ribón en 2006, pero sin lluvia. Como el camino no es claro y el que se lo sabía era Javier Ribón, miramos en internet y encontramos un mapa detallado para no perderse. Como a esa hora estaba cerrada la sala donde se puede imprimir, lo copié a mano, que tampoco cuesta tanto siendo tan esquemático.
Habíamos quedado el sábado a las 9:30 en el Parque Lage, y conseguí madrugar lo suficiente. Lo que creí que me iba a retrasar fue Doña Celia, que tiene una habilidad para buscar los momento más inoportunos para decir cosas importantes. Tengo la sospecha de que lo hace a posta, para intentar pillarte en un renuncio o que le des la razón para librarte de ella y pasar a lo importante.
Pensaba que llegaba tarde, pero un sábado a esas horas no hay nada de tráfico. Hice un trayecto en ómnibus que me dio incluso 5 minutos de adelanto. Allí me encontré con Jorge y comenzamos a subir hasta por la parte que era fácil de recorrer pero fácil de perderse, porque había muchas bifurcaciones. Luego seguía una parte muy empinada donde era imposible perderse, porque sólo había un camino. En ocasiones parecían escaleras marcadas por las raíces. Otras veces había que agarrarse a las ramas. Si el camino estás húmedo debe ser peligroso.
Ya dejamos de charlar y sólo decía Jorge “todavía queda lo peor”. En un momento había que escalar una roca resbaladiza sin puntos de apoyo ni de agarre. Jorge dijo “pues hay otro sitio peor ya cerca del final, tanto que han tenido que poner unas cadenas”. Pudimos comprobar que ése era el sitio que antes tenía las cadenas, pues conservaba las argollas y estaba cerca del final. Fuimos a dar a la vía del tren, a una altura donde hay santos: Nossa Senhora, São Sebastião, etc. Cuando estábamos mirando el paisaje en la curva OH, pasó el tren subiendo. Al llegar arriba pudimos comprobar que no se podía subir al Cristo sin entrada, salvo si subes en el tren, y que tampoco se puede comprar la entrada arriba. Lo mismo les pasó a los grupos que hacían el camino delante, y supongo que también a los que venían detrás.
Antes no cobraban por entrar, se les debe haber subido a la cabeza eso de ser Maravilla del Mundo. Está bien que lo exploten, pero que dejen la posibilidad de comprarlo arriba. Simplemente no habían considerado que la gente puede subir desde el Parque Lage, que es una ruta conocida y figura en las guías, en lugar de por la carretera. Para evitar la congestión en la cima del Corcovado, lo que habían hecho era poner la entrada en Paineiras, no dejando subir vehículos más que de los trabajadores. La gente compra la entrada en Paineiras y toma unos microbuses que suben y bajan, como a Machupicchu. La única solución que nos dieron fue que bajáramos en microbús, compráramos la entrada y volviéramos a subir. Tampoco sé si nos habían dejado montarnos sin entrada.
Evidentemente bajamos, pues ambos habíamos estado ya antes. La bajada fue larga; más que la subida, porque es menos empinada. En un cierto momento rodeamos una favela . Menos mal que iba con Jorge, porque me habría dado mucho miedo estar tan cerca de una favela solo. Cuando empezó el barrio de Cosme Velho es cuando el camino volvió a ser empinado. Había que irse frenando de lo inclinas que estaban las calles, algo así como la calle que baja entre las Cerradillas y la casa de la Cristi.
Ya abajo, vimos la plaza del Boticario y seguimos para Laranjeiras. Vimos los soportales donde se refugiaron Jorge y Javier Ribón. Paramos en un restaurante de Laranjeiras a comer feijoada, porque los sábados es costumbre comer feijoada. Ninguno pudimos con lo que nos sirvieron, aunque Jorge cayó antes. Como hacía buena tarde y ya estaba cerca del centro, decidí marchar a Niteroi. Tomé un ómnibus hasta la Praça XV, que es donde se toma el ferry a Niteroi. Cuando ya estaba en Niteroi me di cuenta de que no tenía más referencia de dónde estaba el Museo diseñado por Niemeyer que cerca. Estuve pasaeando por Niteroi, pero nadie me ofrecía confianza para preguntar.
Volví decidido a ir a Lapa, bien al 2º concierto del ciclo que empezó la semana anterior, bien a tomar el 409. Para no volverme a perder, retrocedí hasta la Avenida Presidente Vargas, hasta llegar a la estación de metro Uruguaiana. Ahí pude ver en el plano que tienen cuál era el camino hasta Lapa. Por el camino, puede ver la extraña catedral de São Sebastiao, pero parece una pirámide azteca, pero conoidal. En Lapa vi la temerosa cola que había para el concierto, así que tomé el 409 y me fui a casa a ducharme y a descansar. Supongo que si hubiera llegado 5 minutos antes en Niteroi, podría haber tomado el ferry anterior y llegado antes. También habría ganado tiempo si me conociera Centro.
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lunes, 22 de septiembre de 2008
domingo, 14 de septiembre de 2008
Centro y Lapa
El sábado 13, guiándome por el Jornal do Brasil, fui a ver la exposición de grabados de Rubens en el centro. El centro de Rio es un barrio que se llama Centro, pero sólo es en el sentido histórico y empresarial. Es lo peor que he visto de Rio. Si Rio es el culo del mundo, Centro es el ano. Fui en metro hasta Uruguaina, saliendo en la Avenida Presidente Vargas, que debe ser la raja del culo. Es una avenida que hicieron cercenando lo que había en medio, sucia y llena de indigentes que viven bajo los soportales. Fui directo al centro cultural donde era la exposición y, al cruzar el umbral, parecía otra cosa
Después de la pintura, quería ir a Lapa a un concierto de música antigua. Tenía una hora de margen entre el cierre de la exposición y el inicio del concierto. Por querer atajar, me perdí, sin poder encontrar la boca de metro que quería (Uraguaiana) ni la que me indicaban los carteles (Cinelândia), pero llegué a Lapa y me topé con el teatro donde era el concierto. Sólo gasté media de la hora de margen que tenía, aunque me pareció eterna por el miedo que tenía. Estaba en el peor barrio de Rio que he estado, perdido, y a veces tenía que atravesar calles desiertas. En un momento llegué a pasar por delante de la ópera; debía ser la ópera porque la gente me ofrecía entradas de reventa. Cuando encontré Lapa con el teatro bien visible, me llevé una gran alegría. Todavía pude comprar entrada de las baratas y bien situada.
No sé si en España habría tenido algún problema para entrar por vestir como suelo hacerlo, pero aquí sólo había una advertencia que decía que no se permitía pernera corta más que a los niños de hasta 10 años. No sólo pasé sin problemas en un teatro que parecía elegante, sino que comprobé como la gente llevaba pernera corta hasta los 30 años. Esta es una de las pocas cosas positivas que tiene la cultura carioca, y que debíamos importar a España, que cada cual viste como quiere y puede y se la trae floja como lo hagan los demás.
Era la primera vez que escuchaba a un contratenor en vivo. Una cosa es ver Farinelli il Castrado y otra tener un contratenor delante de ti. También era la primera vez que podía ver tocar un clavecín, y escucharlo bien, porque la vez de San Pablo no cuenta. Como aquél concierto fue gratuito, se llenó de gente que llevó a los críos y no tenía ningún respeto por no hacer ruido.
Paradojas del destino, al final sí fui a Lapa a escuchar música, pero no como Maycol se imaginaría. Al salir sí pude encontrar la boca de metro de Cinelândia, sólo que no estaba bien indicada. Ahora ya cómo salir de Lapa en Metro. Todavía me tengo que aprender por dónde pasa en ómnibus, que es más barato y me deja en la puerta de casa.
Después de la pintura, quería ir a Lapa a un concierto de música antigua. Tenía una hora de margen entre el cierre de la exposición y el inicio del concierto. Por querer atajar, me perdí, sin poder encontrar la boca de metro que quería (Uraguaiana) ni la que me indicaban los carteles (Cinelândia), pero llegué a Lapa y me topé con el teatro donde era el concierto. Sólo gasté media de la hora de margen que tenía, aunque me pareció eterna por el miedo que tenía. Estaba en el peor barrio de Rio que he estado, perdido, y a veces tenía que atravesar calles desiertas. En un momento llegué a pasar por delante de la ópera; debía ser la ópera porque la gente me ofrecía entradas de reventa. Cuando encontré Lapa con el teatro bien visible, me llevé una gran alegría. Todavía pude comprar entrada de las baratas y bien situada.
No sé si en España habría tenido algún problema para entrar por vestir como suelo hacerlo, pero aquí sólo había una advertencia que decía que no se permitía pernera corta más que a los niños de hasta 10 años. No sólo pasé sin problemas en un teatro que parecía elegante, sino que comprobé como la gente llevaba pernera corta hasta los 30 años. Esta es una de las pocas cosas positivas que tiene la cultura carioca, y que debíamos importar a España, que cada cual viste como quiere y puede y se la trae floja como lo hagan los demás.
Era la primera vez que escuchaba a un contratenor en vivo. Una cosa es ver Farinelli il Castrado y otra tener un contratenor delante de ti. También era la primera vez que podía ver tocar un clavecín, y escucharlo bien, porque la vez de San Pablo no cuenta. Como aquél concierto fue gratuito, se llenó de gente que llevó a los críos y no tenía ningún respeto por no hacer ruido.
Paradojas del destino, al final sí fui a Lapa a escuchar música, pero no como Maycol se imaginaría. Al salir sí pude encontrar la boca de metro de Cinelândia, sólo que no estaba bien indicada. Ahora ya cómo salir de Lapa en Metro. Todavía me tengo que aprender por dónde pasa en ómnibus, que es más barato y me deja en la puerta de casa.
domingo, 7 de septiembre de 2008
Subida al Corcovado (primer intento)
Esta tarde iba a ir al Corcovado, porque estaba bien despejado, pero me traicionaron los autobuses. El tren del Corcovado se toma en Cosme Velho y, según la página web, la línea 584 cubre el trayecto Ióquei-Cosme Velho, pero no pasó ninguno. Como no puedo estar parado esperando, me puse a caminar en la dirección correcta y por la acera adecuada para poder ver al autobús. Mi idea era comer en Cosme Velho antes de subir al Corcovado, pero se me hicieron las 4 de la tarde. Comí en Botafogo en un restaurante a quilo (que se llama precisamente Kilograma) donde celebráramos el cumpleaños de Orestes. Desistí de ir al Corcovado, pues ya quedaba pocas horas de luz, y me decidía a ir a Lapa, para verlo de día.
Me perdí, con lo que se frustró también mi plan de ir a ver Lapa a la luz del día. Como yo no llevaba plano, mi idea era entrar por una boca de metro que me pillaba de paso y consultar allí el plano, que es muy extenso y detallado. La primera estación que encontré era la 3ª al sur de donde yo esperaba, por lo que había desandado mucho camino. Volví hacia al norte el equivalente a 4 estaciones hasta llegar a Lapa.
Podría decir que Lapa no es nada del otro mundo, pero mentiría. Lapa parece el mismísimo Hades. De hecho, nada más entrar en Lapa, cruzó por delante de mí un perro negro que frenó en seco para no ser atropellado por un coche. Un símbolo ctónico, según la mitología griega. Huele mal; las calles están llenas de porquería. La gente va a allí a bailar, a beber y, deduzco por los tenderetes, comer algún perrito caliente para llenar el buche. No salí antes de allí porque quería ver los famosos arcos de Lapa. Estos arcos de Lapa parecen un acueducto romano, y de hecho fueron un acueducto en el siglo XVIII. Ahora circula un tranvía por arriba.
Para volver, me volvió a pasar lo mismo, no encontrando la boca de metro que deseaba. Mi plan era ir en metro hasta Botafogo, cenar allí, comprar abarrotes y regresar en el 409, que me deja en la puerta de casa. No encontré el metro, pero sí por dónde pasaba la línea 409, así que cambié de planes y me llegué hasta Jardim Botânico. Podía haber seguido hasta casa, cenando allí y dejando las compras para el domingo, pero me bajé en allí para cenar y comprar. Como no era demasiado tarde, subí caminando, con lo que al final me ahorré R$2,60 y añadí 1,8km a mi paseo. En total fueron, según Google Earth, 19km.
miércoles, 3 de septiembre de 2008
Sexo en Rio
Los cariocas tienen fama de promiscuos, pero yo no he visto que hagan honor a ella. En el IMPA creo que están todos emparejados con parejas bien estables y decididos a llegar hasta el matrimonio. Al menos los de doctorado, aunque los de maestría también muestra esa tendencia. Una cuestión terminológica: aquí dicen novios sólo cuando hay compromiso de matrimonio, en caso contrario dicen enamorados. Me resulta curioso, cuando no gracioso, oír decir cosas como “mi enamorada estuvo en Valladolid en junio”. Bueno, igual mi muestra está sesgada, pues yo me muevo con los hispanohablantes, como es natural, pero ya hablaré del sexo en Perú en otra entrega.
Maycol y Carol están que no cagan con llevarme a Lapa un viernes, que allí es donde dicen que está la marcha. Doña Celia les da coba y me vaya a Lapa para arrumar uma muchacha. Creo que me está lanzando indirectas para que me traiga a alguna tía a casa para acostarme con ella. Me dijo que las muchachas me iban a ver que tenía la sangre caliente y se me iban a echar encima, porque dice que aquí hay mucho desviado.
Uno de los chicos, que dormía en la habitación común, se trajo a la novia y se mudó a una habitación de matrimonio. De hecho, doña Celia se cambió la habitación para dejarle la que ocupaba ella. Necesito más información, por eso prometo una segunda parte. Y si alguien se había pensado al leer el título que había pillado con alguna mulata, siento desilusionarle, aunque las hay que están muy buenas (dicho sea de paso) incluso en el mismo IMPA.
Maycol y Carol están que no cagan con llevarme a Lapa un viernes, que allí es donde dicen que está la marcha. Doña Celia les da coba y me vaya a Lapa para arrumar uma muchacha. Creo que me está lanzando indirectas para que me traiga a alguna tía a casa para acostarme con ella. Me dijo que las muchachas me iban a ver que tenía la sangre caliente y se me iban a echar encima, porque dice que aquí hay mucho desviado.
Uno de los chicos, que dormía en la habitación común, se trajo a la novia y se mudó a una habitación de matrimonio. De hecho, doña Celia se cambió la habitación para dejarle la que ocupaba ella. Necesito más información, por eso prometo una segunda parte. Y si alguien se había pensado al leer el título que había pillado con alguna mulata, siento desilusionarle, aunque las hay que están muy buenas (dicho sea de paso) incluso en el mismo IMPA.
jueves, 21 de agosto de 2008
Botafogo (2)
El miércoles 20 habrá de figurar en el calendario como día nefasto. Escribo estas líneas mucho después (porque ya he aprendido a publicar con fecha retroactiva) para mantener la cronología, y la memoria selectiva ha hecho olvidar los detalles más negros, pero recuerdo que todo me salió mal.
Para empezar, no puede ir al examen de calificación de Ulises porque me coincidía con un curso, aunque me propuse ir a la celebración. Fuimos a Botafogo a las 7 de la tarde (o quizás fue las 8, ya no recuerdo) no sabía yo muy bien a qué. Fuimos a una terraza y pidieron cervezas. Yo suponía que tomaríamos un poco, iríamos a cenar y después pasaríamos a Lapa, pero no fue así. De lo único que nos alimentamos fue de los petiscos, y su cultura no les llega para saber ir de tapas.
Aquí su idea es beber y beber. Dice un refrán se o Flamengo ganhar, a gente bebe para celebrar, se o Flamengo perder, a gente bebe para esquecer. Además, su cerveza es una porquería bien cristiana, y me refiero al sentido de bautizar el vino. Definitivamente, yo en ese plan no vuelo a salir con ellos. Como quien no quiere la cosa, se alargaron hasta las 12 y poco. Fuimos a comer una empanada porque nuestro estómago lo necesitaba. Me recomendaron que tomara un taxi, que me saldría como por R$8, y que el mejor sitio para tomarlo era en el paradero del ómnibus. Me acerqué, pues, a la parada del autobús dispuesto a parar el primer taxi libre que viera.
Pasaron varios taxis ocupados, pero la Fortuna me vino a tender su mano en este día aciago, pues ya habían era técnicamente jueves 21. No llevaba ni un minuto esperando cuando apareció en 409, lo paré y me subí. Ya estaba en puerto seguro. Al llegar a casa, evidentemente, lo primero que hice fue hacerme un perrito caliente.
En este plan no vuelo a salir, que ya les veo de qué van y qué hacen antes de ir a Lapa a las 12, y no es cenar precisamente. El viernes celebran las inauguración de las nuevas salas, pero no me apetece nada ir, porque empiezan a las 7 y van en plan de ir a beber a saco. Igual me paso, por compromiso y para volverme pronto, porque es en el IMPA. Desde el IMPA sé que puedo volver a casa sin problema.
Para empezar, no puede ir al examen de calificación de Ulises porque me coincidía con un curso, aunque me propuse ir a la celebración. Fuimos a Botafogo a las 7 de la tarde (o quizás fue las 8, ya no recuerdo) no sabía yo muy bien a qué. Fuimos a una terraza y pidieron cervezas. Yo suponía que tomaríamos un poco, iríamos a cenar y después pasaríamos a Lapa, pero no fue así. De lo único que nos alimentamos fue de los petiscos, y su cultura no les llega para saber ir de tapas.
Aquí su idea es beber y beber. Dice un refrán se o Flamengo ganhar, a gente bebe para celebrar, se o Flamengo perder, a gente bebe para esquecer. Además, su cerveza es una porquería bien cristiana, y me refiero al sentido de bautizar el vino. Definitivamente, yo en ese plan no vuelo a salir con ellos. Como quien no quiere la cosa, se alargaron hasta las 12 y poco. Fuimos a comer una empanada porque nuestro estómago lo necesitaba. Me recomendaron que tomara un taxi, que me saldría como por R$8, y que el mejor sitio para tomarlo era en el paradero del ómnibus. Me acerqué, pues, a la parada del autobús dispuesto a parar el primer taxi libre que viera.
Pasaron varios taxis ocupados, pero la Fortuna me vino a tender su mano en este día aciago, pues ya habían era técnicamente jueves 21. No llevaba ni un minuto esperando cuando apareció en 409, lo paré y me subí. Ya estaba en puerto seguro. Al llegar a casa, evidentemente, lo primero que hice fue hacerme un perrito caliente.
En este plan no vuelo a salir, que ya les veo de qué van y qué hacen antes de ir a Lapa a las 12, y no es cenar precisamente. El viernes celebran las inauguración de las nuevas salas, pero no me apetece nada ir, porque empiezan a las 7 y van en plan de ir a beber a saco. Igual me paso, por compromiso y para volverme pronto, porque es en el IMPA. Desde el IMPA sé que puedo volver a casa sin problema.
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